Los raperos muestran la “cultura” detrás de la cultura Hip Hop

El rap se diversifica. Así, los raperos también. Sus principales exponentes han probado en otras liricas artísticas, educativas académicas y lograron calar en el público respectivo, eso dice mucho de ellos y su talento pues no sólo se atrevieron en una movida que no era la suya, sino que les salió bien. No se trata en ningún caso de dejar el rap de lado, ni desmejorarlo, pues ese no ha sido el objetivo.

Hay quienes piensan que tales incursiones obedecen a una necesidad de afirmarse en otros ámbitos “por si acaso es cierto que el rap está destinado a morir” (lo cual, por cierto, no es verdad: ningún elemento de protesta que combata la injusticia perece). Detractores les llaman.

El común de nosotros cree que lo que hicieron se llama versatilidad, y lo hicieron bien. Por ejemplo, El Chojin dictó recientemente el seminario “El Rap como herramienta formativa” en el marco del CANTes 2018. En esta presentación expuso los elementos del rap por medio de los cuales se puede hacer uso de este recurso para educar a las noveles generaciones en diversos valores ya que el mensaje tiene más alcance. Quizás le tome el gusto a la educación después de este acercamiento del cual el público salió muy satisfecho.

Por otra parte, está el poemario de Nach, titulado Hambriento, cuya aceptación general ha sido buena, al igual que la crítica. Lo propio ha hecho Porta, quien decidió reivindicarse de sus antiguas líricas sexistas con los sublimes versos de su Estados de un Ex-anónimo, el cual ha tenido un recibimiento notable. En especial de las mujeres que se ofendieron en su momento con el contenido anterior.
En ambos casos, los raperos quisieron publicar lo que por mucho tiempo habían sido sólo di vagancias y pensamientos sueltos, para que el público conozca y sepa que hay cultura en esta “cultura underground”.


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Voy a gastar mi dinero en regalos, quiero dar vacaciones a mi ego y liberar al caos, no guardare ni un duro para el cementerio…

— Kase’o